domingo, 8 de mayo de 2022

Amor?

 


  Tenía 15 años. ¿O 14 aún? 14, estaba en la secundaria, estaba sola, no tenía a nadie ya con quien estar, ni siquiera aunque no hablásemos. En esa época me empecé a acercar a cualquiera aparentando querer una relación. Y, de repente, todos querían estar conmigo. Excepto con Elio y Sem. "Perdí" mi virginidad con Sem, estaba triste porque sabía, sabíamos, que no estaríamos juntos nunca más. Incluso no nos veríamos más. El primero que supo que yo no era alguien que se quedara.

Y me empecé a acostar con cualquiera. Para no estar sola, para conseguir todo lo que necesitaba, para no sentir, seguridad.

Umbriel era mi único amigo real. La única entonces y última persona a quién le mostraría algo de la vulnerabilidad debajo, de la persona que era, de las cosas que me definían. 

Me acosté con Elio por años, como con Oisin. Porque, a sorpresa de ellos, a pesar de lo que dicen, podía no sentir amor. Los amaba, pero no así, no como querían. Y, con mucho cuidado, no me retenían.

De esa manera, ese momento sería la definición de mi vida por mucho tiempo. ¿Será que ya puedo amar?


  No sé por qué empezó a hablarme. Meses atrás me pidió mi correo para Messenger. ¿O me llevó a conectarme a su casa? Fue forzado, yo no quería. Pero los jóvenes "cool" hablaban con sus amigos. Y él era más que eso, para mí. Él lo dijo. Fue la última vez que recuerdo haber sido una niña, haber tenido inocencia y actuado en ella.

Pero tardó en hablarme. Y, por casualidad, empezó cuando más lo "necesitaba" yo. ¿Habrá estado él solo también, habrá sido rechazado, habría necesitado también alguien que le hiciera caso? ¿Me importan sus motivos?

Hablábamos todos los días. Otra vez, como siempre que estaba con él, me aferraba a él como si fuera la vida. Tal vez porque lo era, porque me ahogaría en el dolor. Otra vez era el único que me escuchaba, que me entendía, que mostraba comprensión, cuidado, por mis problemas.

  Un día llegué de la escuela, me asfixiaba. Recuerdo vivamente al vacío comerme, completamente. Quizás por primera vez. Tenía un frío interno, inacabable, a pesar del sol, de la falta de aire, me dolían las articulaciones. Mi vacío nunca volvió a ser agua. Es niebla, es incertidumbre.

  Quizás hoy creería que moriría. Me conecté, desesperada. Estaba él.
- Quiero estar contigo - <Junto a tí, cerca, no sola. Dame tu calor físico, natural. Acompáñame, escúchame.>
- No -
<No me dejes aquí. ¿Por qué? No hay nada nada, no hay nadie. (En el agua, la orilla, de esa playa que siempre estará en mí, imbuída en mi tristeza. Aguas tan oscuras, tan profundas, tan peligrosas. En el borde.)>

- No lo aceptarían. No está bien, no es natural. -
- ¿No estábamos por encima de eso? -
- No tiene ningún futuro -
Mi enojo era tibio.
- ¿Tienes miedo de que nuestros hijos salgan lagartijas? No tiene sentido... -
- No está bien. Déjalo. -

- No soy tu novio ni lo seré. -
- Entonces, ¿qué era lo que eres más? -
- No somos nada, lo nuestro no significa nada -
<No me dejes>.

  Y por primera vez que recuerde, me tragué esas palabras, esas exactas palabras, esa desesperación. Mis lágrimas se perdieron en el agua negra que me envolvía. Estaría sola.
<¿Por qué? ¿Por qué ya no te importo? ¿Por qué es por lo que soy? Ellos me lastiman (y hoy más que tú), ¿por qué tenemos que escucharlos? ¿Por qué? ¿Por qué me dejas? ¿Por qué no puedo hacer nada? ¿En dónde se pierden mis palabras?...>

 <No hay nosotros, no hay nada, nunca hubo nada. Solo tú. Tus deseos, y mi dolor.>
<Y tienes razón, no hay nada, ya no habrá nada. Definitivamente, sin dudas, ni en apariencia. Yo lo haré (esta vez).>

Nunca regresé. No era amor. No creía en el amor. Al menos no para mí. Definitivamente no para mí. 

No era ni enamoramiento. No quería que fuera mi compañero de vida, ni lo entendería yo entonces, ¿qué era el amor?. No quería que estuviera ahí más que para apagar el dolor. Por primera vez, de esa manera, tan definitiva, tan intensa. Si hubiera tenido un deseo hubiera sido que él estuviera ahí, bajo las condiciones que él quisiera. Por primera vez, que recuerde, así.

Por primera vez fui rechazada así, y abandonada. Por primera vez destruí cada célula de contacto con alguien. Quemé el mundo. Para no volverlo a ver. Para no permitirle lastimarme otra vez.


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